Private residence · 4 de noviembre de 2025 – 7 de diciembre de 2025
UNA CASA EN NAI HARN — PINTANDO UN PAISAJE PERSONAL
Nai Harn, Phuket, Thailand
En noviembre de 2025 surgió una invitación para crear una serie de pinturas para una casa recién terminada en Nai Harn, Phuket. El encargo era extraordinariamente sencillo: libertad artística absoluta, acompañada únicamente por el comentario de que al propietario le gustaba el color rojo. Durante las cinco semanas siguientes nació un conjunto de obras que se mueve entre la abstracción y la figuración, entre la intuición y el instinto. Una vez enmarcadas e instaladas, las pinturas transformaron los interiores en un paisaje profundamente personal, uno que el propietario abrazó de inmediato y sigue disfrutando cada día.
Algunos proyectos comienzan con un encargo detallado. Otros comienzan con la confianza.
En noviembre de 2025, un conocido me invitó a visitar su nueva casa en Nai Harn, Phuket, con la intención de encargarme una serie de pinturas. Aparte de mencionar su afinidad por el color rojo, no existían expectativas, limitaciones ni temas predeterminados. El proyecto era completamente abierto.
Durante las cinco semanas siguientes se crearon varias obras de gran formato específicamente para los espacios de la casa. Cada pintura se desarrolló de manera intuitiva, respondiendo no solo a la arquitectura y a la atmósfera de los interiores, sino también a la libertad que ofrecía el encargo.
Las obras resultantes se mueven entre la abstracción y la figuración. Sugieren paisajes, recuerdos, símbolos y fragmentos de narrativas sin llegar nunca a fijar un significado definitivo. El color, el gesto y la textura se convirtieron en una forma de crear atmósferas más que de ilustrar una historia.
Una vez enmarcadas e instaladas, las pinturas entraron en diálogo con la propia casa. Dejaron de existir como obras aisladas y pasaron a formar parte de la experiencia de habitar el espacio.
El entusiasmo del propietario tras la instalación confirmó algo que siempre ha sido importante para mí: el arte cobra verdadera vida cuando entra en la vida de otras personas y encuentra su lugar dentro de un nuevo entorno.
De pie frente a las paredes vacías de la casa en Nai Harn, las pinturas ya estaban allí, esperando ser descubiertas. La imaginación tomó el control y el proceso intuitivo de dar vida a la casa se volvió imposible de resistir.








